lunes, 14 de mayo de 2012

Converso

Ayer estuve en la tertulia de un converso del islam. Mi conclusión es la de siempre: ¿Cuánta ignorancia hay en el catolicismo? (entre los católicos vamos) Cuánta gente piensa que todas las religiones son iguales; que todos los dioses son lo mismo, que da igual la religión que practiques... Que el cristianismo es una lacra, que tiene sometida a la mujer, que es irracional e involutiva... ¡Qué error más enorme! Y qué traición más grande al Cristo!!!! Lo católico es, verdad, la única verdad. Y todo lo que no sea católico... es verdadero en tanto en cuanto, participe de la Jesucristo, presente en la Iglesia católica. La Verdad es una persona, no una conclusión racional... por eso existe un progreso diario en la verdad, una profundización en la misma. Los católicos no sabemos bien lo que tenemos... Nos hemos acostumbrado a vivir como ranas (o perros, o caballos... me da igual) A un nivel biológico...quizás, a lo sumo, psicológico (= me siento mal, me da pena, siento remordimientos, o alegría...) Pero a cuántos se nos pasa, frecuentemente, la presencia real de Dios en nuestras almas en gracia; la presencia de Dios en el Tabernáculo. tratar a Cristo como Rey de reyes, el valor de la penitencia y la oración, la potencia del rosario bien rezado a nuestra madre María Medianera de todas las gracias... Nadie pudo haber inventado una religión como la católica, solo un loco de amor: Dios mismo.

viernes, 11 de mayo de 2012

Vaticano II

Como dice el propio secretario de Juan XXIII, el Vaticano II, arranca afirmando toda la tradición anterior de la Iglesia.

a vueltas con el Vaticano II

Después de 40 años, sigue siendo un lugar común. No está mal eso... lo que pasa es que, muchas de ellas, es con interpretaciones contradictorias. Y eso despista a la gente... y mucho. La gente no tiene por qué ser una experta en teología, ni en los documentos del Vaticano II... ni siquiera lo tiene por qué ser de la Biblia... Aunque es bueno, eso sí, que los conozcan... pero ¿expertos? NO ¿Entonces? Pues muy sencillo. Obedecer al Papa, pues al Concilio hay que obedecerlo, en tanto en cuanto, es proclamado por el Papa, así de fácil. Para eso está, como sencillo de entender el Catecismo de la Iglesia Católica. Instrumento fácil de consultar. incluso (con algo de esfuerzo) de leer. El Catecismo recoge a la perfección el sentido del Concilio, y lo presenta a los fieles, de manera fácil, directa, orgánica... pastoral, vamos. Y resulta que no se lee mucho... entonces ¿cómo se va a aplicar el C V II?

jueves, 10 de mayo de 2012

lágrimas

Pues son de esas cosas que dejan muy pagada al sacerdote, las lagrimas en una confesión. Dijo que se había confesado hace poco... al poco añadió: "bueno, en esas de todos juntos"... Le dije: esas no valen. ¿Quieres hacerla bien? Me dijo que hace mucho que no lo hacía... y que casi no sabía. Yo le quité el apuro, diciéndole que me dejase a mí, que de eso sé. Aquella persona se confesó bien, después de años haciéndolo mal... Y durante la confesión, comenzó a llorar... Suavemente, con paz. Le cayeron dos lagrimones enormes... pero eran de alegría... de paz. Fruto de una buena confesión. Al final me dijo: "Muchas gracias, ha sido muy emocionante" ¿Por qué les roban esto a los fieles? Por eso Juan Pablo II, le llamaba: sacramento de la alegría. Los que se confor man con sucedáneos, no saborearan esa alegría... ¡ay de los sacerdotes que les sustraen a los fieles ese derecho!

lunes, 7 de mayo de 2012

Frontón

Estamos en un momento que podríamos llamar: frontón. Nadie se hace responsable de sus actos. Los políticos se echan la culpa mutuamente: izquierda a derecha, viceversa; mujeres a hombres; profesores a padres, viceversa; pueblo a políticos; laicos a jerarquía, viceversa; sindicatos a empresarios, viceversa... Pero lo común es que nadie entona el mea culpa (la Iglesia sí lo ha hecho...varias veces) Hasta ahora la norma era: haz lo que quieras, mientras no hagas mal a nadie... pensaban que valía.Pero no valía, lo único que pasaba era que había dinero, y la gente iba a su bola. Ahora no lo hay, y se busca un responsable. ¿Quién tiene la culpa? ¿Políticos? ¿Ciudadanos? ¿Padres? ¿Juventud? ¿Profesores?... Ya se ve que esa norma moral: haz lo que quieras, sin hacer mal, no es útil. Tenemos que encontrar, la crisis lo dice, una meta común, lago que construyamos juntos, par vivir juntos. Hasta ahora hemos construido islas, muchas... pero ya se ve que no sirven... Hace falta una ética común, no individualista. Solo así saldremos de esta. Hasta ahora, con la táctica de echar la culpa al de enfrente, lo único que hemos conseguido es que nos devuelvan la pelota, a modo de frontón... Hemos de jugar a algo, en el que formemos un equipo...

sábado, 5 de mayo de 2012

limón exprimido

Pues las cosas son para algo: el limón, para el exprimidor (y él, tan contento); la bombilla, para alumbrar; la lechuga, para ser troceada y comida; el coche, para ser conducido; la naturaleza, para dar testimonio de "algo" superior; el dolor, para acercar vidas... Pero ¿y el hombre?, ¿para qué esta hecho? El hombre es el único ser de la naturaleza que está hecho para Dios, y sólo se realizará en Él... pero ha de descubrirlo... o que se lo anuncien (evangelizar)

miércoles, 2 de mayo de 2012

Rezar,hasta que se nos pelen los labios

Y es que es la primera arma que tenemos, pero la usamos com la última... Falso concepto tenemos de ella. Si Dios existe, si Dios es Padre (que lo es) debe ser el primer recurso...

Catolicidad

Porque no hay nada más bonito y oxigenante que encontrarse con alguien católico. Con el cual conectas a la primera. No hay que explicarse, sino que te sientes como en casa. No hay que excusarse por rezar el rosario, por hacer la visita al Santísimo, por rezar el Ángelus... Todo lo contrario a cuando un o no está en "casa". Así es... He estado con las monjitas de Iesu Communio, y son eso: católicas. Creen, aman y esperan... lo que siempre la Iglesia ha creído, esperado y amado. Y uno se siente en comunión con que tiene en frente, y con los que le han sucedido en el tiempo: S Ignacio, Teresa de Jesús, Teresita, Ligorio.... Cosa muy diferente lo que les pasa a muchos otros que para entenderse "en" la Iglesia han de escribir y re-escribir justificaciones farragosas y complicadas... que no explican nada, y evidencian que no hay verdadera comunión, sino división (que no diferencia legítima). Algunos se ríen de los ejercicios ignacianos, del Kempis, de "camino de perfección" teresiano, etc... y sólo les interesa algunas cosas de hoy (no todas) Eso evidencia una ruptura con la Tradición, es decir, con la catolicidad.

jueves, 19 de abril de 2012

Aprender

Si uno dice: aprender, la mayoría de la gente piensa en el inglés (no lo domino), o en otros tipos de conocimientos (matemáticas, historia, arte...) Y es verdad, hay mucho por saber... y muy bueno. Mucho de ello. Sin embargo, creo que nadie piensa en "amar". Todos, o muchísima gente, piensa que tiene un "cum laude" en esta materia... ¿!? No sé por qué la gente piensa así. ¿Será porque todos amamos algo o alguien (al menos a nosotros mismos)? Cuanta gente no se suspende a sí misma! Y, cuantos, creo yo, estamos suspendidos en este tema. No, no soy pesimista... pero creo que la palabrita de marras es harto difícil... y, la auténtica palabra, se puede pronunciar, íntegramente, cuando, de verdad, amamos a todos... Vamos, como Cristo hizo... y después los que se lo tomaron en serio: los santos. Todo lo demás, sin ser mentira,... son garabatos, mejor o peor trazados (de hecho hay dibujos que parecen obras de arte, y son una gran farsa... y hay garabatos que en el fondo esconden joyas). Creo que el cristianismo es una escuela, inmejorable, para eso: amar. Nos anima a hacer examen de conciencia, a pedir perdón, a pedir por nuestros pecados... que son más de lo que parecen. Y nos invita a rezar... mucho!, por los nuestros... por los que no lo son tanto, por los muertos, y los que no conocemos. Esto sí que huele a auténtica escuela. Además posee especialidades. Masters impartidos por profesionales auténticos. Master de como amar a los pobres (Teresa de Calcuta), a los niños huérfanos o abandonados (S Juan Bosco), a los moribundos (S Camilo), a los profesores (Sto Tomás de Aquino), a los del montón (S Josemaría), a los curas (S Juan de Ávila), a los hombres (Juan Pablo II, este no es catedrático ... aún).

viernes, 6 de abril de 2012

Enemigos del cristianismo

Malos, lo que se dice perversos, me he encontrado muy poca gente, diría que ninguna. Equivocados muchos, muchísimos. Y estos dos factores hacen un gran daño al hombre, y al cristianismo: la maldad, y la ignorancia. La maldad porque es lo opuesto a la esencia del cristianismo: la caridad. La ignorancia porque es también lo opuesto, pues Cristo dijo de sí. Yo soy el camino, la verdad y la vida. Y, por tanto, todo lo que no sea verdadero, o auténtico, al final nos daña, hace mal. Pero hay "otro" que hace mucho mal al cristianismo, y que es el campeón en este siglo: el sofá... y todo lo que ello significa. Y, es que, nos invitan a vivir una vida muelle: disfruta, no te líes, tranquilo... Y así se nos pasa media vida. Gente que o va a Misa, hay mucha, muchísima, demasiada. Ahora el motivo mayoritario no es el odio, o el ateísmo beligerante, sino la comodidad. Gente que cree que rezar es malo, u odia rezar, es muy poca. Pero gente que no reza por pereza... puf! Y es que la mentalidad sofá: llegar a casa y pensar que descansar es sentarse ante la TV dos horas o más... es lo que impera. El españolito medio consume una media de 4 horas de tv...¡¡¡4 horas!!!! Eso sí, no hay tiempo para nada porque vivimos muy estresados. Qué pena! Se tumban en la butaca y, mando en mano, malgastan horas y horas escuchando a... a... puf! ¿lo digo? Gentes con vidas no muy arregladas que proponen sus desordenes como "normales"; gente que grita, para hacerse escuchar; o series de televisión pensadas para dirigir la mentalidad de las personas; y películas donde lo malo es lo normal y cotidiano; gente que habla ex cathedra de cualquier cosa; gente que no ama a la Iglesia, eso sí, muy tolerante e imparcial; programas donde se silencia, de modo sistemático el hecho religioso -nadie reza, nadie cree- y nos quieren dar eso como norma... La TV es el gran púlpito... ¡para muchos cristianos! Absurdo. Y dicen: lo ha dicho la tele!! ¿Y el Papa, qué dice... lo sabes? ¡Pero Marijuli, la de tal programa, esa sí, sí que lo sabes! APAGA LA TELE CUANDO NO HAYA NADA INTERESANTE. DEDÍCATE A TUS HIJOS O MUJER. LEE. PIENSA. REZA. O METETE EN LA CAMA PARA DESCANSAR MÁS Y MEJOR, Y MAÑANA LE DEDICARÁS AL SEÑOR TU PRIMERA MEDIA HORA: FRESCA, LIMPIA, PALPITANTE... PARA ÉL. Y es que nos parecemos a la famosa poesía de Lope de Vega, sobretodo la estrofa final: ¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue, Jesús mío, que a mi puerta, cubierto de rocío, pasas las noches del invierno escuras? ¡Oh. cuánto fueron mis entrañas duras, pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío si de mi ingratitud el hielo frío secó las llagas de tus plantas puras! ¡Cuántas veces el ángel me decía: "Alma, asómate agora a la ventana; verás con cuánto amor llamar porfía!" ¡Y cuántas, hermosura soberana, "Mañana le abriremos", respondía, para lo mismo responder mañana!

jueves, 5 de abril de 2012

Homilia de Benedicto XVI

EXCELENTE HOMILIA DE BENEDICTO XVI, QUE TE ANIMO A REZAR. Queridos hermanos y hermanas En esta Santa Misa, nuestra mente retorna hacia aquel momento en el que el Obispo, por la imposición de las manos y la oración, nos introdujo en el sacerdocio de Jesucristo, de forma que fuéramos «santificados en la verdad» (Jn 17,19), como Jesús había pedido al Padre para nosotros en la oración sacerdotal. Él mismo es la verdad. Nos ha consagrado, es decir, entregado para siempre a Dios, para que pudiéramos servir a los hombres partiendo de Dios y por él. Pero, ¿somos también consagrados en la realidad de nuestra vida? ¿Somos hombres que obran partiendo de Dios y en comunión con Jesucristo? Con esta pregunta, el Señor se pone ante nosotros y nosotros ante él: «¿Queréis uniros más fuertemente a Cristo y configuraros con él, renunciando a vosotros mismos y reafirmando la promesa de cumplir los sagrados deberes que, por amor a Cristo, aceptasteis gozosos el día de vuestra ordenación para el servicio de la Iglesia?». Así interrogaré singularmente a cada uno de vosotros y también a mí mismo después de la homilía. Con esto se expresan sobre todo dos cosas: se requiere un vínculo interior, más aún, una configuración con Cristo y, con ello, la necesidad de una superación de nosotros mismos, una renuncia a aquello que es solamente nuestro, a la tan invocada autorrealización. Se pide que nosotros, que yo, no reclame mi vida para mí mismo, sino que la ponga a disposición de otro, de Cristo. Que no me pregunte: ¿Qué gano yo?, sino más bien: ¿Qué puedo dar yo por él y también por los demás? O, todavía más concretamente: ¿Cómo debe llevarse a cabo esta configuración con Cristo, que no domina, sino que sirve; que no recibe, sino que da?; ¿cómo debe realizarse en la situación a menudo dramática de la Iglesia de hoy? Recientemente, un grupo de sacerdotes ha publicado en un país europeo una llamada a la desobediencia, aportando al mismo tiempo ejemplos concretos de cómo se puede expresar esta desobediencia, que debería ignorar incluso decisiones definitivas del Magisterio; por ejemplo, en la cuestión sobre la ordenación de las mujeres, sobre la que el beato Papa Juan Pablo II ha declarado de manera irrevocable que la Iglesia no ha recibido del Señor ninguna autoridad sobre esto. Pero la desobediencia, ¿es un camino para renovar la Iglesia? Queremos creer a los autores de esta llamada cuando afirman que les mueve la solicitud por la Iglesia; su convencimiento de que se deba afrontar la lentitud de las instituciones con medios drásticos para abrir caminos nuevos, para volver a poner a la Iglesia a la altura de los tiempos. Pero la desobediencia, ¿es verdaderamente un camino? ¿Se puede ver en esto algo de la configuración con Cristo, que es el presupuesto de toda renovación, o no es más bien sólo un afán desesperado de hacer algo, de trasformar la Iglesia según nuestros deseos y nuestras ideas? Pero no simplifiquemos demasiado el problema. ¿Acaso Cristo no ha corregido las tradiciones humanas que amenazaban con sofocar la palabra y la voluntad de Dios? Sí, lo ha hecho para despertar nuevamente la obediencia a la verdadera voluntad de Dios, a su palabra siempre válida. A él le preocupaba precisamente la verdadera obediencia, frente al arbitrio del hombre. Y no lo olvidemos: Él era el Hijo, con la autoridad y la responsabilidad singular de desvelar la auténtica voluntad de Dios, para abrir de ese modo el camino de la Palabra de Dios al mundo de los gentiles. Y, en fin, ha concretizado su mandato con la propia obediencia y humildad hasta la cruz, haciendo así creíble su misión. No mi voluntad, sino la tuya: ésta es la palabra que revela al Hijo, su humildad y a la vez su divinidad, y nos indica el camino. Dejémonos interrogar todavía una vez más. Con estas consideraciones, ¿acaso no se defiende de hecho el inmovilismo, el agarrotamiento de la tradición? No. Mirando a la historia de la época post-conciliar, se puede reconocer la dinámica de la verdadera renovación, que frecuentemente ha adquirido formas inesperadas en momentos llenos de vida y que hace casi tangible la inagotable vivacidad de la Iglesia, la presencia y la acción eficaz del Espíritu Santo. Y si miramos a las personas, por las cuales han brotado y brotan estos ríos frescos de vida, vemos también que, para una nueva fecundidad, es necesario estar llenos de la alegría de la fe, de la radicalidad de la obediencia, del dinamismo de la esperanza y de la fuerza del amor. Queridos amigos, queda claro que la configuración con Cristo es el presupuesto y la base de toda renovación. Pero tal vez la figura de Cristo nos parece a veces demasiado elevada y demasiado grande como para atrevernos a adoptarla como criterio de medida para nosotros. El Señor lo sabe. Por eso nos ha proporcionado «traducciones» con niveles de grandeza más accesibles y más cercanos. Precisamente por esta razón, Pablo decía sin timidez a sus comunidades: Imitadme a mí, pero yo pertenezco a Cristo. Él era para sus fieles una «traducción» del estilo de vida de Cristo, que ellos podían ver y a la cual se podían asociar. Desde Pablo, y a lo largo de la historia, se nos han dado continuamente estas «traducciones» del camino de Jesús en figuras vivas de la historia. Nosotros, los sacerdotes, podemos pensar en una gran multitud de sacerdotes santos, que nos han precedido para indicarnos la senda: comenzando por Policarpo de Esmirna e Ignacio de Antioquia, pasando por grandes Pastores como Ambrosio, Agustín y Gregorio Magno, hasta Ignacio de Loyola, Carlos Borromeo, Juan María Vianney, hasta los sacerdotes mártires del s. XX y, por último, el Papa Juan Pablo II que, en la actividad y en el sufrimiento, ha sido un ejemplo para nosotros en la configuración con Cristo, como «don y misterio». Los santos nos indican cómo funciona la renovación y cómo podemos ponernos a su servicio. Y nos permiten comprender también que Dios no mira los grandes números ni los éxitos exteriores, sino que remite sus victorias al humilde signo del grano de mostaza. Queridos amigos, quisiera mencionar brevemente todavía dos palabras clave de la renovación de las promesas sacerdotales, que deberían inducirnos a reflexionar en este momento de la Iglesia y de nuestra propia vida. Ante todo, el recuerdo de que somos – como dice Pablo – «administradores de los misterios de Dios» (1Co 4,1) y que nos corresponde el ministerio de la enseñanza, el (munus docendi), que es una parte de esa administración de los misterios de Dios, en los que él nos muestra su rostro y su corazón, para entregarse a nosotros. En el encuentro de los cardenales con ocasión del último consistorio, varios Pastores, basándose en su experiencia, han hablado de un analfabetismo religioso que se difunde en medio de nuestra sociedad tan inteligente. Los elementos fundamentales de la fe, que antes sabía cualquier niño, son cada vez menos conocidos. Pero para poder vivir y amar nuestra fe, para poder amar a Dios y llegar por tanto a ser capaces de escucharlo del modo justo, debemos saber qué es lo que Dios nos ha dicho; nuestra razón y nuestro corazón han de ser interpelados por su palabra. El Año de la Fe, el recuerdo de la apertura del Concilio Vaticano II hace 50 años, debe ser para nosotros una ocasión para anunciar el mensaje de la fe con un nuevo celo y con una nueva alegría. Naturalmente, este mensaje lo encontramos primaria y fundamentalmente en la Sagrada Escritura, que nunca leeremos y meditaremos suficientemente. Pero todos tenemos experiencia de que necesitamos ayuda para transmitirla rectamente en el presente, de manera que mueva verdaderamente nuestro corazón. Esta ayuda la encontramos en primer lugar en la palabra de la Iglesia docente: los textos del Concilio Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia Católica son los instrumentos esenciales que nos indican de modo auténtico lo que la Iglesia cree a partir de la Palabra de Dios. Y, naturalmente, también forma parte de ellos todo el tesoro de documentos que el Papa Juan Pablo II nos ha dejado y que todavía están lejos de ser aprovechados plenamente. Todo anuncio nuestro debe confrontarse con la palabra de Jesucristo: «Mi doctrina no es mía» (Jn 7,16). No anunciamos teorías y opiniones privadas, sino la fe de la Iglesia, de la cual somos servidores. Pero esto, naturalmente, en modo alguno significa que yo no sostenga esta doctrina con todo mi ser y no esté firmemente anclado en ella. En este contexto, siempre me vienen a la mente aquellas palabras de san Agustín: ¿Qué es tan mío como yo mismo? ¿Qué es tan menos mío como yo mismo? No me pertenezco y llego a ser yo mismo precisamente por el hecho de que voy más allá de mí mismo y, mediante la superación de mí mismo, consigo insertarme en Cristo y en su cuerpo, que es la Iglesia. Si no nos anunciamos a nosotros mismos e interiormente hemos llegado a ser uno con aquél que nos ha llamado como mensajeros suyos, de manera que estamos modelados por la fe y la vivimos, entonces nuestra predicación será creíble. No hago publicidad de mí, sino que me doy a mí mismo. El Cura de Ars, lo sabemos, no era un docto, un intelectual. Pero con su anuncio llegaba al corazón de la gente, porque él mismo había sido tocado en su corazón. La última palabra clave a la que quisiera aludir todavía se llama celo por las almas (animarum zelus). Es una expresión fuera de moda que ya casi no se usa hoy. En algunos ambientes, la palabra alma es considerada incluso un término prohibido, porque – se dice – expresaría un dualismo entre el cuerpo y el alma, dividiendo falsamente al hombre. Evidentemente, el hombre es una unidad, destinada a la eternidad en cuerpo y alma. Pero esto no puede significar que ya no tengamos alma, un principio constitutivo que garantiza la unidad del hombre en su vida y más allá de su muerte terrena. Y, como sacerdotes, nos preocupamos naturalmente por el hombre entero, también por sus necesidades físicas: de los hambrientos, los enfermos, los sin techo. Pero no sólo nos preocupamos de su cuerpo, sino también precisamente de las necesidades del alma del hombre: de las personas que sufren por la violación de un derecho o por un amor destruido; de las personas que se encuentran en la oscuridad respecto a la verdad; que sufren por la ausencia de verdad y de amor. Nos preocupamos por la salvación de los hombres en cuerpo y alma. Y, en cuanto sacerdotes de Jesucristo, lo hacemos con celo. Nadie debe tener nunca la sensación de que cumplimos concienzudamente nuestro horario de trabajo, pero que antes y después sólo nos pertenecemos a nosotros mismos. Un sacerdote no se pertenece jamás a sí mismo. Las personas han de percibir nuestro celo, mediante el cual damos un testimonio creíble del evangelio de Jesucristo. Pidamos al Señor que nos colme con la alegría de su mensaje, para que con gozoso celo podamos servir a su verdad y a su amor. Amén

Jueves Santo

Dios, por el mero hecho de serlo, es capaz de superarse en cada obra suya. La primera fue la creación de todo, sólo por amor. Lo segundo, hacer del barro algo semejante a Él. Quizás la superación venga al hacerse Él mismo, de ese barro… haciendo así, de algún modo, divino al mismo barro. Pero ahí no acaba la total-generosidad de Dios, pues ese Dios se hizo pan…¡pan! Te das cuenta qué locura. Nadie ha imaginado tal historia, nadie ha sido capaz de sugerir tal proeza, o gesto de generosidad. Sólo a un Dios amante hasta el infinito se le ha podido ocurrir. No hay lugar a dudas: “esto es mi cuerpo”, “esta es mi sangre”. Y, desde ese momento hasta el día de hoy, la Iglesia, no ha parado de custodiar tal “tesoro”, llevándolo a todos los rincones de la tierra como alimento que no perece. Una Eucaristía bien vivida, bien rezada posee todos los bienes espirituales que una persona pueda necesitar, nos recuerda el aquinate. Y el santo de Ars nos decía cómo solo se entenderá la Eucaristía en el cielo, aquí solo mediante la fe se puede captar algo de su infinitud. Y cómo que cuesta ir, y atender, y rezar, y creer, y confiar, y esperar…

miércoles, 4 de abril de 2012

Ideología

No me suele pasar. Es más, lo contrario me pasa mucho más, pero ayer, en el hospital, al entrar en un habitación, alguien me negó el saludo ostentosamente. La verdad es que no pasa nada, me hizo pensar. Claramente estaba en contra de la Iglesia, pues yo no le conozco, y quería manifestar su disconformidad u oposición hacia ella...en mi. Y pensé que eso es ideología. Es decir, que las ideas sean más importantes que las personas, o que la realidad. Para dar a las ideas, das a las personas. Y si estás muy en contra, pues das más aún a las ideas. Alguno puede pensar, que el cristianismo es otra especie de ideología... Pero no lo comparto, pues, aún en el caso de que lo fuese, lo que "da" no es desaires, sino caridad, y amor... cosas nunca perjudiciales al hombre, a ninguno.

Miércoles Santo

Muchas veces a Jesús lo tratamos como un muñecote sin vida. Un muñeco a tratar a nuestro antojo. Pero es una farsa. Tú estás vivo y eres el Señor de la Historia, y el Señor de los Señores. Solo que ahora nos das la oportunidad de reconocerte sin la evidencia irresistible del resplandor de tu gloria. Tú dijiste de Judas: “más le valdría no haber nacido” (Mt 26, 14). Eso no lo dice un muñeco. Sino alguien que nos conoce muy bien, que nos ha creado para hacer el bien, solo el bien (aunque a veces fracasemos en el intento) Porque nos ama, nos creaste. Y para amar nos creaste. Judas eligió lo contrario. El egoísmo. Y dijiste de él que mejor no haber nacido… y es verdad Señor. ¡Cuántas veces experimento en mi vida la frustración estéril e impotente al elegirme a mi! Y siempre cuando intento buscar vida en odres secos, y agrietados. Cuando intento saciar mi sed con agua salada en lugar de tus llagas, o de costado…! Qué amargura luego. ¡Y qué distintas son esas lagrimas cuando son contigo! Son lagrimas llenas de esperanza, de luz,… ¡fértiles! Y luego, además, has prometido a todos los que encuentres despiertos la vida ETERNA.

martes, 3 de abril de 2012

Martes Santo

Hoy en el evangelio oímos a S Pedro decir lo que tantas veces te decimos en el fervor de nuestra oración: “te seguiré donde quiera que vayas” (Jn 13)… y como s. Pedro, nos quedamos muy lejos de nuestras propias palabras, ni siquiera de las tuyas… ¡Si fuera un poco más auténtico Señor! No quiero repetir esa historia en mi vida, quiero quererte… de verdad. Quizás, lo peor de aquello no fue que s Pedro lo dijera, sino que no te escuchó, y pensó que no sería como Tú dijiste, sino como él pensaba. Se creyó más listo que Tú. Y eso me volverá a pasar si no te hago caso a ti, y dejo de creer mis propias ilusiones y fantasías. Esas que me fabrico en mi imaginación y yo soy el vencedor de todas ls batallas sin casi esfuerzo. Pero muy diferentes a las reales, donde salgo casi siempre derrotado… y es por no hacerte caso a ti. Tú nos dijiste que quien no rezase caería en la tentación (cfr. Mt 26, 41), y la verdad es que rezo poco, por eso pierdo tantas batallas. Tú nos enseñaste a madrugar, a trasnochar para rezar… y yo no estoy dispuesto a eso, es algo exagerado. Es quizás, por eso mismo, por lo que pienso a veces que tus mandatos son imposibles… porque no pongo los medios… “el medio”: la oración. Si vuelvo a caer, ya sé porque es.

lunes, 2 de abril de 2012

Lunes Santo

Judas dijo: ¿Por qué no se ha vendido ese perfume por trescientos denarios? (Jn 12,1) Da terror pensar que uno de los doce elegidos, Judas, seguía a Jesús sólo físicamente, su corazón estaba muy lejos de Cristo. Llevaba tiempo robando del dinero de todos (cfr.
Jn 12, 6) Llevaba una doble vida. Por un lado aparentaba ser su apóstol, y por otro lo vendía a las autoridades por treinta monedas de oro. Incluso le dio un beso… para disimular su hipocresía. ¡Quizás yo también soy un hipócrita contigo, Señor! Y digo una cosa en la parroquia y otra en el trabajo. O, quizás conservo fachada de cristiano, pero comulgo mal, sin disposiciones necesarias, o hace tiempo que no me hablo con “ese”… Supongo que sigue siendo hipocresía de la mala, de la que te hace daño. Lo de Judas fue sin querer. No fue repentino, sino paulatino. Poco a poco se enfrió la ilusión. Quizás por que las cosas no salían como él pensaba que debían de salir, y se desilusionó… Hasta que Satanás, en un momento magistral le vendió la idea de venderle… y que no rechazó como imposible, sino que la comenzó a acariciar. Hasta que lo hizo. ¡Señor, no me dejes! Quiero serte auténtico, solo a ti. A nadie más.

sábado, 31 de marzo de 2012

Paso

Generalmente vemos las cosas como un paso más. Un paso más hacia ... Depende de dónde estemos nos fijaremos en el siguiente. Hacia la universidad, hacia el matrimonio, hacia la ancianidad, hacia la muerte... Todo depende del momento vital. En el mejor de ellos, podremos ver un paso hacia algo grande (nacimiento de un hijo). Sin embargo nos damos cuenta que todos ellos son pasos pequeños, y que nos encaminamos hacia el gran paso: la muerte. Pero esto no es del todo cierto. El gran paso, el que de verdad hemos de dar es de la muerte a la vida, y no me refiero a la muerte biológica. Sino que, de alguna manera, ahora, sin Cristo, estamos muertos, y se nos invita, cada año, en Semana Santa y Pascua, a VIVIR. No según el mundo, sino según CRISTO. Esta es la novedad de Cristo: pasar a la vida. Pues creemos que estamos vivos, pero no. Para vivir de verdad, hemos de abandonar la mentira, el egoísmo, el miedo, las apariencias, el afán de poseer, de aparentar, de enjuiciar... Y, entonces, sólo entonces, viviremos de verdad. Este es el gran paso al que nos invita Cristo: a que vivamos. La gran apariencia es pensar que ya estamos vivos. Cristo usó la expresión de "sepulcros blanqueados", ¿qué otra cosa somos sino apariencias y sombras? Con Cristo estamos realmente vivos, y además, por los siglos de los siglos.

viernes, 30 de marzo de 2012

Tiempos recios

Fue santa Teresa la que acuñó la expresión "tiempos recios". Y es que es así. Estamos viviendo, en la Iglesia, tiempos recios. Nunca en su historia había vivido tal destrucción de ordenes, de seminarios, de vocaciones... tal desorientación y desobediencia interna, de manera premeditada. Al Papa, a los obispos, a los sacerdotes se les desobedece y desautoriza a la cara... quizás porque eso es lo que se ha predicado desde dentro de la misma Iglesia: homilías incendiarias, cartas de cristianos a los periódicos, cartas de sacerdotes a los periódicos, ... la desobediencia ha dejado de ser pecado, para ser, casi casi, no solo derecho, sino virtud. Y mucha gente buena confundida. Muy confundida sin saber dar el diagnóstico acertado de la situación. Y lo achacan a "los tiempos". ¡Pero si los tiempos no entienden de nada!! ¿Cómo pueden ser ellos? Los tiempos los hacemos nosotros, ¡los hombres! Y, no hay que ser muy astuto para ver cómo Satanás hace de las suyas: Iglesias vacías; seminarios vacíos; doctrina desconocida... y por supuesto, no vivida; una historia de la Iglesia -con millares de santos, mártires y congregaciones- gigante desconocida o sepultada como vergonzante; adoración de otras culturas, ideologías políticas o religiones, en el senos mismo de la misma Iglesia... todo de locos, absurdo... a no ser que Satanás exista. Y la gente, las gentes de Dios, muerta de hambre espiritual. Aborto por doquier. Separaciones. Adulterio. Vidas insípidas y rotas a los que no se les da el alimento de Cristo (su Cuerpo y su Palabra) porque los eclesiásticos están demasiado ocupados en ... en sus cosas. Tiempos recios. Ya lo dijo Cristo: "cuando venga el Hijo del hombre sobre la tierra, ¿encontrará fe en ella? Antes con dejarse llevar valía para ser cristiano (si no bueno, sí cristiano sin más) Ahora no. Ya no. Hay que aferrarse muy fuerte a Cristo si no quieres ser arrastrado muy lejos de Cristo. Hay que hacerse mucha violencia para ser fiel. Es casi, un martirio en vida. También dijo el Señor que rezáramos para que se abreviase el tiempo de la prueba... pues son tiempos recios.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Cuentas

Como otras veces, presentamos las cuentas de la Iglesia. No porque se jacte de ello, sino para defenderse de los que la acusan de ser un parásito. Con las cifras en mano, se demuestra que las acusaciones son falsas y que denotan una brutal carga ideológica, o lo que es lo mismo, sectarismo (a diferencia de la Iglesia, que no pide carnet de nada, -ni de ser de la misma religión- para ayudar) 
5.141 Centros de enseñanza: 990.774 alumnos. Ahorran al Estado 3 millones de euros por centro al año.
 
107 Hospitales. Ahorran al Estado 50 millones de euros por hospital al año.
 
1.004 centros, entre ambulatorios, dispensarios, asilos, centros de minusválidos, de transeúntes y de enfermos terminales de Sida, un total de 51.312 camas. Ahorran al Estado 4 millones de euros por centro al año.
 
Gastos de Cáritas : 155 millones de euros al año , salidos de los bolsillos de los católicos españoles.

Gastos de Manos Unidas: 43 millones de euros al año, salidos de los bolsillos de los católicos españoles. 
Gastos de las Obras Missionales Pontificias:
Domund: 21 millones de euros, que también salen de los bolsillos de los católicos españoles.
365 Centros de reeducación para marginados sociales: exprostitutas, expresidiarios y extoxicómanos; 53.140 personas. Ahorran al Estado medio millón de euros por centro al año.
937 orfanatos: 10.835 niños abandonados. Ahorran al Estado Cien mil euros por Centro.
El 80% del gasto de Conservación y mantenimiento del Patrimonio Histórico Artístico. Se cálcula un ahorro al Estado entre 32.000 y 36.000 millones de euros al año.

A todo esto tenemos que sumar que casi todas las personas que trabajan, colaboran, etc. con Cáritas, Manos Unidas, u otras organizaciones de la Iglesia Católica son voluntarias sin sueldo alguno. Son personas que ayudan a los demás sin pedir nada a cambio. ¿En que cifra se puede tasar esta colaboración si el Estado tuviera que hacerse cargo de ella.?
Esta es la razón por la cual el estado sigue dando un poco de ayuda a la Iglesia Católica, ¡porque le sale muy barato!.
Muy pocos conocen este maravilloso trabajo hacia la ciudadanía española de la Iglesia Católica que le sale tan provechoso para el estado español y conviene difundirlo para que lo sepamos todos. 
¿Cuántos comedores para indigentes y cuántos hospitales para enfermos terminales han abierto y/o mantienen los sindicatos, los partidos políticos de este país? ¿A cuántos enfermos de SIDA tratan?
¿A dónde puede ir un necesitado a pedir un bocadillo o comida para su familia y que sea atendido, a la sede de algún partido político o sindicato?
¡¡Pues todos estos y más viven del dinero de los católicos españoles!!

lunes, 26 de marzo de 2012

Tiempo, prisas, ansiedad

Quizás una de los grandes logros de hoy en día es la productividad. ¡Cuántas cosas hacemos, y en poco tiempo! Somos capaces de hacer mucho en poco... y podemos medir el tiempo en milésimas de segundo... o menos. Tenemos aparatos que nos avisan, de las horas, las medias horas, y los cuartos. Tenemos aparatos que nos despiertan cuando queremos. Y lo atamos a nuestra muñeca para recordarnos que el tiempo pasa... y rápido. Y la gente vive rápido, "aprovecha el tiempo"!!! Y la gente quiere aprovechar cada segundo, pues solo se es joven un a vez en la vida, y pasa deprisa muy deprisa. Nos dicen que el tiempo pasa. QUe hay que aprovecharlo. Que no lo malgastemos. QUe ya tendremos tiempo para lo aburrido, cuando seamos viejos, que ahora hay que sacarle jugo a la vida... Y así entramos en una dinámica de rapidez, de velocidad, de acumular experiencias, sin reflexión... que genera, ansiedad, vacío, y cierta vida no vivida genuinamente. Prisas que no nos ayudan a valorar lo importante, lo que debe ser respetado. Vidas rápidas... sin dirección. Vidas consumidas como la comida rápida, sin pausa, sin disfrute profundo, pues mayoritariamente se está pensando en la siguiente consumición... y así es, compra otra cosa más. Vive más comprando más. Y todo ello es por una falta de horizonte. Si la vida son X años... y ya está, entonces, experimenta todo lo que puedas, antes de desaparecer... o lo que sea eso de la muerte. Esto nos pasa porque no contemplamos las cosas, sino las consumimos. Nos disfrutamos de las cosas, sino las utilizamos. No somos, sino que nos agitamos como locos... Hemos de aprender a disfrutar, contemplando. Hemos de amar lo que tenemos, lo que somos, lo que nos rodea... y así ese huir corriendo de nosotros desaparecerá. Y saborearemos cada segundo, con sabor de eternidad. Y eso es lo que aporta el creyente, lo que tenemos, de verdad, es tiempo. Mucho tiempo. Tenemos toda la eternidad...pero no desde el momento en que muramos, sino desde YA MISMO. Ahora, ya! si estamos con Dios (en gracia) lo que hacemos tiene validez eterna. Lo de ahora cuenta para siempre. Ya estamos injertados en la eternidad. O la eternidad está con nosotros. Para qué correr? Agobiarse? Por qué?.. Ah, por que quieres más!! Si es así, estas perdido. Mejor te sería querer más, pero de ser mejor... de este modo te liberarás de correr, de comprar, de aparentar, de descansar del descanso, del eterno cambio por todo lo que te falta... y que te digo desde ya, que no lo conseguirás. Todo no se puede tener. Pero sí se puede SER en plenitud. Sólo hay que dejar que te posea. Déjale que entre en ti, y serás auténtico. Pues él es el camino, la Verdad, y la VIDA!!!!

viernes, 23 de marzo de 2012

Nuevos mandamientos

Creo que habría que volver a redactar los mandamientos... no porque sean inválidos, sino, porque no son lo suficientemente explícitos... o hay que hacer una nueva catequesis. Lo que queráis, vamos. 1º hay que ir a Misa los domingos. No es cuestión d rezar en casa "algo"... sino de acudir a la eucaristía. 2º la verdadera interpretación del evangelio subsiste en la Iglesia Católica. Y el Papa, o el Concilio, es el órgano divino, por el que lo conocemos. 3º la devoción a María no es superflua, ni accidental. Sino nuclear, e históricamente imprescindible. 4º el católico no se escandaliza del dolor, aunque se duela. 5º nunca le falla la alegría, aunque pueda empañarse, eso sí, pero la paz sigue latiendo en el fondo. Y esto, porque cree en la confesión sacramental, individual y secreta. 6º comienza y recomienza... pues sabe que el límite no lo pone él, sino lo marca Cristo: la santidad. 7º el divorcio no existe en su mentalidad... 8º rasca su bolsillo, de verdad, para ayudar a su Iglesia 9º es, rabiosamente, provida hasta el límite de comlicarse la vida por salvarlas. 10º la vejez es una bendición, no una pesadilla.

jueves, 22 de marzo de 2012

Sobre nuestros periodistas, principalmente...pero no exclusivamente

Un buen criterio para nuestras conversaciones lo da una anécdota que protagonizó nuestro conocido Sócrates. Un día, un conocido se encontró con el gran filósofo, y le dijo: - ¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo? -Espera un minuto, replicó Sócrates. Antes de decirme nada, quisiera que pasaras un pequeño examen. Yo lo llamo el examen del triple filtro. - ¿Triple filtro? , preguntó el otro. - Correcto, continúo Sócrates. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir. Es por eso que lo llamo el “Examen del triple filtro”... El primer filtro es la VERDAD. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto? - No, dijo el hombre, realmente sólo escuche sobre eso y... - Bien, dijo Sócrates, entonces realmente no sabes si es cierto ó no. - Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la BONDAD. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo? -No, por el contrario… -Entonces, deseas decirme algo malo de él, pero no estás seguro que sea cierto. Pero aún podría querer escucharlo porque queda un filtro, el filtro de la UTILIDAD. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo? - No, la verdad que no. -Bien, concluyó Sócrates. Si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno e incluso no me es útil, ... ¿para qué querría yo saberlo?

martes, 20 de marzo de 2012

Tirilla, hábito, etc...

Hoy me han vuelto a parar en la calle, por la tirilla. Es verdad que no es esencial, ni mucho menos, pero cada vez estoy más seguro de que hace bien a la gente... incluso cuando te insultan (que son las menos veces, pero las hay) Cuando blasfeman me acuerdo de las palabras de Simeon que dijo: "Este está puesto para que...de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones." Y cuando es para bien, pues sin más, me alegro de que sirva para alegrarse a un cristiano, sea quien sea. Se habla tanto de los signos!!! Y este (junto con el hábito) me parece que hablan por sí solos. Una monja joven, un religioso, un sacerdote... vestidos como la Iglesia manda, son un escándalo para esta sociedad tibia. Les ayuda a tomar parte en la cuestión de Dios.

lunes, 19 de marzo de 2012

La Misa

Quizás una de las notas que caracterizan a la cultura occidental sea el papel que tiene en ella el ocio. En una sociedad en la que el trabajo absorbe la mayor parte de las energías del día, de la vida de una persona, no es de extrañar que la gente busque descansar, más bien, liberarse o desahogarse del torbellino al que está sometido durante la semana. Un frenesí que no le permite, siquiera, dedicar las mejores energías a lo más importante: la familia. De ahí la sospecha de que el fin de semana, o los planes de descanso, son como poco una huída de lo cotidiano, como un querer olvidarse de lo cotidiano. Por esto el hombre cae en nuevas esclavitudes, como el consumismo, o el tummbing del fin de semana… como fórmulas de escape a la pesadilla en la que está metido de lunes a viernes. A lo que nos invita el Señor no es el escapismo del no hacer nada, o el de dejar a nuestros instintos desatados durante un par de días para luego volver a la anestesiante normalidad. Sino a una auténtica Celebración. Por celebración no se refiere la Iglesia a una fiesta de mayor calibre que las otras, a modo de las de fin de año. Que podría definirse como un fin de semana normal pero con el doble de gasto (vestido, cena y copas)… Sino a la conmemoración de “algo” que realmente sea fundante, ¡nuevo! para mi vida. Algo en lo que me pueda recrear. Volver sobre ello para edificar mi vida, como un momento de salvación. A nivel meramente humano, podría ser el cumpleaños, por el que doy gracias por el mero hecho de estar vivo. La fecha de la boda, en el que conmemoro el feliz encuentro con una persona que ha sido crucial para mi propia existencia. Una defunción, por la que agradezco haber conocido una persona, vital en mi vida… El Señor quiere que celebremos semanalmente la Fiesta de nuestra salvación. Aquella por la que podemos dar razón de lo más importante de nuestra vida: Dios me ama, Dios me busca, Dios me oye… No soy un puñado de tierra, sino algo divino. Efectivamente, recordar cada semana, que Dios me sondea y me conoce (cfr. Salmo 138), está conmigo todos los días de mi vida (cfr. Mt 28, 19)… por eso tu vara y tu cayado me sosiegan (cfr. Slamo 22)

viernes, 16 de marzo de 2012

Pegas?

Alucino con algunos, de verdad. Si no fuera porque conozco el modo de ser del hombre, no entendería nada de nada. Algunos le han querido sacar tres pies al gato y se han metido con este vídeo promocional del sacerdocio, ¿!? No entiendo, ciertamente. Se muestra unos curas orgullosos de serlo, de mostrarlo, y, con juegos de palabras (nunca falsos) hablan de qué es el sacerdocio... Espero que os guste ..