lunes, 28 de noviembre de 2011

Incoherencia


Y es que es el mal endémico de esta sociedad. Cree que piensa... pero en verdad lo que hace es "sentir". Es decir, em vez de razonar con ideas, claras y distintas, opina según la impresión que le cause algo... es decir, según lo agradable o desagradable que le parezca algo... que es legítimo... siempre que no se revista de "razonamiento", o "intelectualidad".

La cosa es que hace poco alguien me dijo que a tal persona había que respetarla (su opción de vida) pues era lo que su conciencia le dictaba....y que yo no era quién para decir si era adecuada o no (vaya por delante que yo no juzgo con mis criterios, sino con los de la Iglesia...que puestos a opinar, me parecen válidos, acertados y ciertos). Y, hete aquí, que se me dice ahora que (en una determinada cuestión, que no voy a sacar a relucir) he de obedecer a la mayoría... ¿En qué quedamos? ¿mayoría?, ¿conciencia?, o ¿magisterio?...

Viva el caos!!

1 comentario:

  1. D. Iñigo, la respuesta está clara. Hoy los que cuestionan los dogman dogmatizan sus propias opiniones, los que cuestionan la infalibilidad del Papa se autoproclaman infalibles, los que exigen libertad de expresión para atacar el Magisterio la niegan a quienes pretenden defenderlo. Solo es demócrata, tolerante, progresista e incardinado en la realidad social edl que opina como ellos. Para quien discrepa, ni pan ni agua. Tolerancia 0. Es curioso como el verdugo se ha vestido de víctima. !!Animo D. Iñigo!!, La Verdad nos hará libres.

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